“Berlín sinfonía de una gran ciudad” de Walter Ruttmann

Aquí os ofrezco el film “Berlín sinfonía de una gran ciudad” del cineasta alemán Walter Ruttmann, cinta filmada en 1927 junto al camarógrafo Karl Freund donde nos proponen una ciudad visual e ideológicamente distinta a la Metrópolis de Lang. Es cierto que en ambas la urbe es un ser vivo, pero si el destino en Lang es esclavizador y trágico, en Ruttman es humano, libre, individual y colectivo, tejido por la sociedad, las horas y los trabajos.

La película se presenta dividida en cinco actos y muestra desde un primer momento uno de los emblemas del nexo ciudad-maquina: el ferrocarril, con el que aparece la mecanización y la velocidad. Impulsado por esta máquina de vapor, el ojo cinematográfico nos lleva a la capital germana a través de una especie de cámara subjetiva.Pero al contrario que en la ciudad Langiana, no hay dramatismo en ella, pues todo tiende hacia una neutralidad “documental” marcada por el ritmo, que parece ser el verdadero nexo entre ciudad y máquina.

Esta cadencia de las formas a la hora de realizar el montaje, es en Ruttman una de sus constantes de estilo, hecho que podemos corroborar desde su anterior serie experimental de Opus ( Opus I-IV). La misma inquietud rítmica sería compartida por cineastas como Viking Eggeling y por artistas como Fernand Léger, László Moholy-Nagy o Marcel Duchamp que tuvieron también sus devaneos cinematográficos.

En Berlín Sinfonía de una gran ciudad, se nos presenta el ciclo temporal de un día cotidiano. En él la calle es representada como eje de la vida contemporánea: cartelismo, trabajo en las fábricas, bares nocturnos, espectáculos, el metro, parejas de enamorados, el tranvía, trabajadores, idas y venidas de la sociedad y sus formas en sintonía.

Lo vanguardista de Ruttman es su angulación de cámara con abundantes picados y contrapicados que nos remiten a fotógrafos como Arkadi Shaiket o Aleksander Rodchenko, camarógrafo y colaborador de Dziga Vertov: director que recogería el legado de Ruttman dos años más tarde y lo transformaría en “El hombre de la cámara”, añadiéndole su impronta constructivista y productivista. En la ciudad de Ruttmman también podemos ver solapamientos vanguardistas de formas ante el objetivo y primerísimos planos en búsqueda de la belleza de la urbe, que pueden provenir de un bordillo en la acera o del mecanismo de una biela en una máquina fabril.

En definitiva una cinta que fusiona el documental con la noción de película y que destila un aroma estético entre el futurismo y el constructivismo y que tendría repercusiones en imágenes tan presentes en nuestra memoria visual, como la preciosa toma del ferrocarril que Murnau nos dejó en su Amanecer, otro alegato fílmico a favor de la ciudad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>