José Val del Omar: el eslabón perdido de la vanguardia española

Aquí os presento el Tríptico Elemental de España, donde se resume el legado cinematográfico de José Val del Omar: posiblemente uno de los realizadores de cine experimental más desconocidos de la amplia filmografía española.

Aguaspejo Granadino

Fuego en Castilla

Acarinho Galaico

Val del omar – nacido en Loja( Granada) en 1904- no es un director de cine “al uso”, si no más bien, un investigador de las posibilidades estéticas, narrativas – y en consecuencia técnicas- que el cine de mitad del siglo XX podía ofrecer.

Sus inicios como realizador hay que ubicarlos en el convulso ecuador de los años 30, donde trabajó como fotógrafo y proyeccionista para el Patronato de Misiones Pedagógicas de la Segunda República, filmando para él la serie de “Fiestas Cristianas y Fiestas Profanas”. Fue entonces cuando creó uno de sus primeros “cortos” experimentales: “Vibración en Granada”, especie de poema visual homenaje a su ciudad y sus gentes, a medio camino entre el documental y las experiencias fílmicas de las vanguardias.

En él, vemos rasgos que serían compartidos por sus producciones posteriores: proyección sobre filtro de colores, el gusto por el detalle y el primer plano, el juego con los campos de la imagen que generan recorridos “apanorámicos”, las tomas oblicuas y las angulaciones de plano. Temáticamente también hay nexos con su Tríptico Elemental, a la hora de definir a los habitantes de la ciudad: marcados por un tono a medio camino entre el folclore y el realismo.

Desde el estallido de la Guerra Civil Española hasta bien entrada la posguerra-1953- no existen detalles precisos sobre sus creaciones, dado que practicaba la quema sistemática de sus cintas una vez filmadas, un hecho artístico que se encuentra en la línea productiva de cientos de artistas “postmodernos”.

Fue en este año cuando inició la captura y montaje de Aguaespejo Granadino, hecho que le llevará dos años y que supondrá el punto de partida del Tríptico Elemental de España. En esta primera cinta, simultaneó mediante el montaje diferentes rostros de granadinos con tomas de la ciudad, donde la Alahambra y sus detalles son protagonistas junto a fragmentos poéticos de tomas de peonzas danzando, plantas, árboles, una fuente y un espejo.

Aguaespejo supuso el aperitivo visual del verdadero desbordamiento surrealista que propondría en 1960 con Fuego en Castilla: una confluencia onírica donde cabe desde Federico García Lorca hasta Alonso Berruguete y donde Man Ray, Eisenstein y Buñuel también se sentirían cómodos. En ella se mezclan los pasos de semana santa, con la iluminación “mágica” y la reconstrucción selectiva de la tenebrista escultura barroca, que parece cobrar vida y a la que opuso imágenes del frenesí de la vida ciudadana y la paz del campo castellano.

Su segunda parte es mas surrealista si cabe, sometiendo a una especie de infierno iluminador o llama constante a las tallas barrocas, que acaban por deformarse para dar paso a una sorprendente pradera en color y que antecede al enigmático lema “Sin Fin”.

Por su parte, Acarinho Galaico significó la conclusión del Tríptico, hecho que le llevaría a prolongar su rodaje y montaje desde 1961 hasta su muerte en 1982, motivo por el cual fue finalizado en 1985 por sus discípulos. En él reaparece el tono folclórico y el misterio de la tradición: donde el cineasta alterna tomas de rostros, trabajos artesanales, y vistas seccionadas de edificios compostelanos combinados con su peculiar animación lumínica de esculturas prerománicas, góticas, y barrocas.

En esta ocasión los guiños a los temas tópicos del surrealismo fueron más evidentes con primeros planos “Buñuelianos” de ojos que miran ansiosos, una tumba, el ensueño, y una calavera, que se mezclan con tomas de un animalario especial que incluía serpientes, ranas, peces muertos, y rostros humanos manchados de barro. Todo ello se presentó alternando las tomas en positivo y negativo, con abundantes planos de desbordamiento apanorámico: su auténtica marca de estilo.

En definitiva, Val Del Omar con su tríptico, quiso hablar de una España con un “misterio” de tono ancestral, por eso fuego, agua y tierra son elementos recurrentes, así como el arte elaborado desde el Islam andalusí hasta el barroco hispánico: elaborado por los hombres pero bajo la presión del dogma, del que tal vez solo escapan la naturaleza, sus gentes y el cisma ocasionado por la modernidad, ejemplificado aquí por el ferrocarril y la ciudad.

También es cierto que como Tríptico Elemental de España, resulta territorialmente “cojo”, excluyendo a parte de las nacionalidades históricas, para centrarse exclusivamente en el legado islámico , el tenebrismo castellano y la devoción gallega. Desconocemos el porqué obvió la narración visual del resto de regiones, ya que no existía ningún impedimento ideológico ni encargo en esta obra, y de sobra es conocido el profundo patrimonio “mistérico” que albergan el resto de regiones.

En definitiva, en palabras de los investigadores Rafael Tranche y Jose Luís Chacón, los frutos de la búsqueda comunicativa de Val Del Omar, hay que resumirlos en su voluntad de superar el marco de la pantalla cinematográfica mediante desbordamientos de la imagen visible y del sonido fuera de campo o “diafónico”. También fueron señas de su identidad la peculiar iluminación táctil- que buscaba la tridimensionalidad de las imágenes, como queda especialmente patente en Fuego en Castilla- así como su novedoso uso del zoom y del objetivo de ángulo variable.

Estas singulares características, dotaron a las pocas obras que hoy conocemos de esa frescura vanguardista de la que carecían la mayoría de las cintas españolas del franquismo y que como diría Brihuega: no pudieron reenganchar la apertura estética anterior a la fractura de la Guerra Civil, ni superar la asfixiante censura que dominaba la industria del cine español, de la que este cineasta se declaraba “exento”.

Todo este conjunto ha llevado a estos especialistas a afirmar que Val Del Omar es, hoy por hoy, el único nexo conocido o el eslabón perdido, entre las vanguardias históricas y la vanguardias estéticas que nacerían a partir de los años setenta.

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Para conocer más acerca de Val Del Omar consultad:

http://www.valdelomar.com/home.php?lang=es&menu_act=1

http://www.blogsandocs.com/?p=376

http://multidoc.rediris.es/valdelomar/

 

Un comentario a José Val del Omar: el eslabón perdido de la vanguardia española

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    Hellen

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